Mientras la Navidad se acerca, el Corregimiento del Valle se prepara para vivir una de sus tradiciones más profundas y conmovedoras: el ciclo de los Arrullos Navideños, una manifestación cultural que resuena con la identidad y el espíritu comunitario de la región.

Liderada con fervor por la comunidad y en especial por el dedicado grupo «Arrula», esta tradición marca el inicio de la época festiva con cantos que son verdaderos tesoros del patrimonio intangible.
El Canto que Nace del Corazón Comunitario
Los arrullos son más que simples villancicos; son narrativas musicales que entrelazan fe, historia y el sentir del Pacífico. A diferencia de otras celebraciones, en El Valle, estos cantos son gestionados y ejecutados por la propia gente, asegurando que la autenticidad y el saber ancestral se mantengan vivos.

El inicio oficial de estas jornadas se marca el 16 de diciembre, coincidiendo con el comienzo de las Novenas de Aguinaldos. Bajo la dirección y coordinación del grupo «Arrula», los cantos se convierten en un vehículo para preservar la memoria cultural del territorio.
Según la información recopilada, la tradición inicia el 14 de diciembre con el pregón navideño. Para la crónica, se ha considerado que el cierre se da el 24 de diciembre, es en este momento donde aflora toda la expresión cultural de este hermoso territorio.
Un Legado que Necesita Ser Visibilizado
Esta práctica cultural es fundamental, pues, como se ha mencionado en discusiones recientes, representa una economía y un saber que históricamente ha sido invisibilizado. La labor del grupo «Arrula» no es solo cantar, sino también ser guardianes de un arte que merece ser reconocido y apoyado por las instituciones.
La comunidad del Valle, con su calidez y dedicación, invita a todos los visitantes y residentes a acercarse y dejarse envolver por la magia de estos cantos, que son el verdadero espíritu de la Navidad en esta hermosa tierra.

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